Desde la noche de los tiempos, se materializa en sueños la presencia de los ancestros

Para compartir con nosotros ese espacio onírico dónde se entrelazan las dimensiones. El hombre despierta en plena madrugada con lo soñado aún vivo en su mente y no para de cantar lo experimentado hasta el amanecer; entonces,

la canción perdura en la memoria, y consigo el recuerdo de aquellos que ya no nos rodean. De esta manera es como los cantos Yukpa hablan del pasado, del espacio liminal y de los que van partiendo.

Fotografía de la Sierra De Perijá del año 1932.

Blas Martinez, comunidad de Ipika, grabado en agosto de 2004.

En medio de esas montañas tan abruptas y cripticas, arropadas por neblina y bosques, el ser se siente de una manera diferente, como envuelto en un ensueño del cual irremediablemente se ha de despertar; mientras, se canta para que los cantos sirvan de mensajes, y nos conecten con lo intangible.

Por ello, Los Tomairas (los que cantan) son figuras importantes dentro de la comunidad, son los encargados de transmitir la cultura, de crear, de soñar y así entrelazar los mundos que nos envuelven. Conocen las respuestas relacionadas con la existencia, los mitos, los ritos, las melodías y palabras que nos unen.

Créditos:
– Musicólogo recopilador Francisco Inciarte.
– Técnico de Sonido Huenry Sánchez.